La polinización anemófila —la dispersión del polen por el viento— es el mecanismo reproductivo de la mayoría de los árboles presentes en el viario urbano español. A diferencia de las flores que atraen insectos, estos árboles producen cantidades masivas de granos de polen microscópicos que permanecen en suspensión en el aire durante días o semanas. Para las personas con sensibilización al polen, este período constituye la causa principal de los síntomas de rinoconjuntivitis alérgica estacional.

La concentración de árboles en entornos urbanos —donde la densidad de ejemplares por hectárea es a menudo mayor que en zonas naturales— puede generar picos de concentración polínica especialmente elevados en las calles más arboladas. Las ciudades españolas presentan patrones diferenciados según su flora urbana dominante y su localización climática.

El plátano de sombra: el gran alérgeno primaveral

El Platanus × hispanica es la fuente polínica de mayor impacto en las ciudades del interior y del noreste español. Su período de floración se concentra en las semanas de marzo y abril, con variaciones de dos a cuatro semanas según la altitud y la latitud. Durante este período, los plátanos liberan no solo el polen propiamente dicho, sino también tricomas —pelos microscópicos procedentes de las hojas y los frutos— que actúan como irritantes respiratorios incluso en personas sin sensibilización al propio alérgeno del plátano.

En Madrid y Barcelona, los recuentos polínicos de plátano en estas semanas se encuentran entre los más elevados de toda la temporada alérgica. La Red Española de Aerobiología (REA), adscrita a la Universidad de Córdoba, publica boletines periódicos con los datos de concentración polínica por ciudad, que permiten a las personas con alergia planificar su exposición.

Polen en suspensión procedente de pino
Polen en suspensión procedente de pino. Foto: Beatriz Moisset (Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0).

Olea europaea: el olivo y la alergia estival

El olivo es el principal alérgeno arbóreo en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y zonas olivareras del interior. Su polinización se produce entre mayo y julio, con un pico en junio que coincide con los recuentos polínicos más altos del año en ciudades como Jaén, Córdoba y Sevilla.

El alérgeno principal del olivo, la Ole e 1, es una proteína presente en el grano de polen que provoca síntomas de rinitis y asma en personas sensibilizadas. La reactividad cruzada con el fresno (Fraxinus), el lilo (Syringa) y el aligustre (Ligustrum), también presentes en parques urbanos, amplía el espectro de exposición para quien tiene sensibilización a las oleáceas.

En las ciudades del interior de Andalucía, la proximidad a zonas de cultivo intensivo de olivo puede superponer la carga polínica urbana con la procedente del entorno agrícola circundante, creando condiciones de exposición especialmente elevadas.

El ciprés y las cupresáceas: la alergia de invierno

Las cupresáceas —ciprés (Cupressus sempervirens), arizónica (Cupressus arizonica) y cedro (Cedrus)— presentan un patrón de polinización inverso al de la mayoría de las especies: su período de emisión polínica se extiende de diciembre a marzo. Para las personas con sensibilización a estos árboles, el invierno —normalmente considerado una época de tregua en la temporada alérgica— se convierte en el período más sintomático.

El ciprés y la arizónica son frecuentes en jardines privados, cementerios y en la vegetación de pantalla de infraestructuras. Su presencia está muy extendida en toda la franja mediterránea y en ciudades del centro peninsular. La reactividad cruzada entre las distintas cupresáceas y con algunas taxáceas implica que la sensibilización al ciprés suele acompañarse de síntomas ante múltiples especies del mismo grupo botánico.

Populus y los álamos: el algodón no es el alérgeno

Los pies femeninos del chopo (Populus nigra) y sus híbridos producen en primavera las características semillas cubiertas de pelos blancos que flotan en el aire y tapizan las aceras. Este «algodón» vegetal es un irritante mecánico para algunas personas, pero no constituye el alérgeno principal de los chopos.

El auténtico alérgeno del género Populus es el polen, que se libera en marzo antes o durante la aparición del follaje, cuando los árboles todavía están sin hojas. El período polínico del chopo es corto —dos a cuatro semanas— y puede pasar inadvertido porque coincide con otros pólenes primaverales. La sensibilización al chopo no es especialmente frecuente en comparación con el plátano o el olivo, pero se da en algunas zonas con alta densidad de choperas urbanas o periurbanas.

El abedul: alérgeno creciente en ciudades del norte

El abedul (Betula pendula) es la especie arbórea de mayor potencial alérgico en el norte y noroeste de España, donde se ha plantado extensamente en parques y jardines públicos por su valor estético. Su período de floración se sitúa en marzo-abril.

El alérgeno Bet v 1 del abedul es el modelo de referencia del llamado «síndrome de alergia oral», en el que la sensibilización al abedul se asocia a síntomas con determinados alimentos como las manzanas, las peras, las avellanas y algunas legumbres. Esta reactividad cruzada alimentaria-polínica es más frecuente en personas con alta sensibilización al abedul y con residencia en zonas de alta exposición a esta especie.

En las ciudades del País Vasco, Asturias, Cantabria y Galicia, el abedul puede ser el árbol urbano más relevante desde el punto de vista alérgico en la primavera.

Calendario polínico arbóreo en España

Especie Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago–Dic
Platanus × hispanica Alto Alto Bajo
Olea europaea Bajo Medio Alto Medio
Cupressus spp. Medio Alto Alto Bajo
Betula pendula Medio Alto Bajo
Populus spp. Medio Bajo
Pinus spp. Bajo Medio Medio Bajo

Los niveles indicados son orientativos y pueden variar según la ciudad, la altitud y las condiciones meteorológicas anuales.

Gestión del arbolado para reducir el impacto alérgico

Algunos municipios han introducido criterios de impacto polínico en la selección de nuevas plantaciones. La elección de pies masculinos de ciertas especies —que no producen semillas pero sí pueden generar más polen— es un factor que se ha revisado en casos como el del chopo. La sustitución de especies de alto impacto polínico por otras de floración entomófila, que dispersan menos polen al aire, es otra línea de actuación.

En la práctica, la gestión del inventario arbóreo existente es compleja: los árboles maduros tienen valor ecológico y patrimonial, y su tala para reducir el impacto polínico supondría un coste ambiental y económico considerable. Las actuaciones suelen centrarse en las renovaciones de calles, donde se puede plantear la sustitución gradual por especies de menor potencial alérgico.

Referencias